Guía básica para llevar niños al museo

Como mamá de un niño de casi cuatro años, constantemente tengo que pensar en actividades que me permitan mantener a mi retoño ocupado, motivado y feliz en las tardes y fines de semana que pasamos juntos. Y cuando quieres variarle a las infinitas idas al parque, play dates y cine infantil, una muy buena idea suele ser llevarlo al museo. De hecho, visitar nuestros museos locales cada que hay una exposición interesante ha sido una de nuestras actividades recurrentes favoritas como pequeña familia desde que Franco era un bebito. Es algo que también procuramos hacer cuando visitamos otras ciudades. Y es que la familia entera se beneficia al hacer estas excursiones artísticas.

Porque ir a un museo, sea cual sea la edad de tu hijo/a, es una experiencia súper padre y diferente para ellos (y para nosotros), que estimula su imaginación a través de todos sus sentidos, los hace conocer y adentrarse en otros mundos, visiones y épocas, y les permite compartir tiempo de calidad con su familia, dentro de un ambiente enriquecedor y único. Claro que también puede ser intimidante, sobre todo la primera vez que lo intentas hacer, pero créeme que se puede lograr y que vale mucho la pena hacerlo. Hoy te quiero compartir algunos tips para que no le saques a ir al museo con tus pequeños, y para que al hacerlo sea todo un éxito tanto para ellos como para ti.

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1. Prepárense con tiempo
Antes de ir a un museo, habla del tema con tu pequeño de manera casual. Empieza a plantarle la idea de que ir al museo es algo divertido y diferente. Cuando llegue una exposición nueva que quieras que visiten juntos, coméntalo con él con emoción. Si conoces un poco sobre el artista, cuéntaselo. También háblale del tipo de lugar que es el museo, de lo mucho que se puede hacer y de los comportamientos que debe cuidar (no tocar, no correr y no gritar). Por tu parte, tú también infórmate sobre el museo si es que no lo conoces bien. Esto te ayudará a saber si cuenta con una cafetería o restaurante, si tiene áreas infantiles o si hay ciertas piezas con las que pueden interactuar o hasta tocar.

2. Elige pensando en él
Aunque soy del pensamiento que un niño puede sacar algo interesante de cualquier obra de arte, hay ciertas exposiciones que te facilitan muchísimo la tarea si quieres mantener a tu pequeño interesado y emocionado. Ya hay muchas muestras pensadas principalmente en el público infantil, las cuáles son casi garantía de éxito para ellos. La selección de la exposición también tiene qué ver con tu conocimiento sobre tu pequeño. Si sabes que le dan miedo los gigantes o no puede estar en lugares cerrados y oscuros, tal vez una muestra de Ron Mueck o Jeong Moon Choi no sea la mejor opción, pero si en cambio sabes que le fascinan los animales y los colores vibrantes, apúntense para una de Andy Warhol. La idea es elegir la exposición tratando de encontrar de antemano algo con lo que creas que puede conectar fácilmente.

3. Vayan a buena hora
A muchos seguramente nos ha tocado asistir a una exposición súper popular el día en el que toda la ciudad tuvo la misma idea que nosotros, y si no poder avanzar, observar o escuchar bien es desesperante para nosotros como adultos, imagínate lo que es para un niño. Así que procura no visitar el museo durante los días en los que la entrada es gratuita o los fines de semana, pues es muy probable que con tanta gente tu pequeño se distraiga o se harte entre tanto ruido y movimiento. Si no puedes evitar ir alguno de esos días, intenta hacerlo en una hora en la que no haya tanta gente en el lugar, como temprano por la mañana en lugar de en la tarde.

4. Lleven props
Para la mayoría de los niños es muy difícil seguir una regla como: “no tocar”, pero puedes facilitarles la tarea. Un pequeño juguete hará que tu niño tenga algo en las manos que no sea una costosa obra de arte única en el mundo. Otro tip que te puede ayudar es tomar de su mano o traerlo en carriola. Una forma de sensibilizar a tu pequeño de manera divertida sobre cuánto debe acercarse a las obras es pedirle que mantenga su sombra en el piso, nunca en la pared. Si él o ella ve que su sombra está en la pared, entonces está muy cerca de la pieza y debe alejarse.

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5. Hagan pausas
Sería un poco milagroso que un niño aguantara una hora (o más) manteniendo la cordura en medio de una exposición, por lo que procura hacer pausas cada 20 min – media hora para salir a que tu pequeño juegue o se distraiga en las áreas comunes o visiten la cafetería o área de snacks para recargar energías y poder regresar a ver lo que faltó, si así lo sienten. Si ves que eso no va a ser posible, no hay presión, mejor regresen otro día. Si el museo lo permite, también puedes darle a tu pequeño algún snack discreto como una barra de granola para que siga viendo la exposición pero no empiece a ponerse de malas. Obviamente, cuidando que no deje nada tirado.

6. Platiquen sobre lo que ven
Una gran parte de la apreciación del arte tiene que ver con los antecedentes del artista, el tiempo en la historia en la que la obra fue creada y los motivos del autor. Investiga un poco antes de ir a la exposición, o detente a leer un poco de la información ya estando ahí, para que cuando veas que tu pequeño presta atención a cierta obra o te pregunte alguna cosa puedas contarle un poco más sobre lo que hay detrás. Pero no necesitas conocer mucho de arte para poder descubrir grandes cosas en el museo. Simplemente pregúntale a tu pequeño qué pieza le gusta más y explórenla juntos; indaga sobre qué le llamó la atención, dile qué te gustó a ti, discutan qué piensa cada uno que está sucediendo en la obra o qué les hace sentir. A los niños mayores les puedes preguntar qué pieza pondrían en su recámara y por qué. Puede que por ahí aparezcan destellos de memorias o hasta de sueños, algo que probablemente no ocurra a diario en sus conversaciones. Esto es algo de lo más padre de las visitas a los museos: es una experiencia democrática que nos vuelve tanto a adultos como a niños en iguales, aprendiendo y creciendo a la par.

7. Descubran y disfruten
No se tomen tan en serio la visita. Claro que se trata de una excursión cultural pero no por eso debe sentirse como tarea. Hay muchas maneras de lograr que los pequeños se diviertan en el museo. Por ejemplo, a los niños pequeños los puedes poner a buscar todo lo que vean de cierto color, de cierta forma, con personas o con animales. A los niños mayores puedes pedirles que busquen ciertos artistas, géneros o técnicas. También puedes convertir la visita en un play date invitando a uno o dos de sus mejores amigos (si lo haces, trata de que algún otro adulto te acompañe).

8. Recuérdenlo para siempre
Como último tip para hacer aún más memorable su visita al museo, hagan algo para tener un pequeño souvenir de esta experiencia. Puede ser tan sencillo como pedirles que les tomen una foto en el museo (donde se los permitan) o comprar una tarjeta postal de la exposición en la tienda del lugar. Si tu pequeño es artístico, invítalo a dibujar en una hoja de papel alguna pieza que le haya gustado. Así, ellos se sentirán parte de algo mucho más grande y tú tendrás recuerdos atesorados que te quedarán para cuando a tu pequeño le toque llevar al museo a los suyos.

¿Tienes algún otro tip para sobrevivir en el museo con niños que nos quieras compartir? Te invito a hacerlo en la sección de comentarios.

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