Amecameca: Mucho más que un hermoso bosque Navideño

“Aquí no matamos árboles, sino generamos bosque y por consecuencia creamos empleos. La gente que vive en esta zona solía migrar porque no encontraba trabajo, pero ahora se queda.” 

Ernesto Maurer, creador del Bosque de los Árboles de Navidad

¿Alguna vez te has puesto a pensar de dónde viene el árbol de Navidad que pones en tu casa? Quizá no lo sabías pero aquí mismo en nuestro país existe un hermoso bosque donde crecen miles de pinos cada año. Y lejos de pensarlo como un lugar donde acaban con el ecosistema, lo cierto es que es un bosque completamente ecológico y sustentable en el que se fomenta el cuidado al medio ambiente de diversas maneras. Este especial lugar es el Bosque de los Árboles de Navidad, situado a los pies de los volcanes nevados en Amecameca, Estado de México.

Cualquiera que va sobre la carretera de la Ciudad de México a Cuautla se deslumbra al pasar por estas verdes tierras, uno de los lugares más bellos de nuestro país. Responsables de esto son Ernesto y Carlos Mauer, padre e hijo, con la misión de crecer las tierras forestales en México.

“Buscamos este lugar durante tres años hasta encontrarlo”, comenta Ernesto. Años atrás, en ese entonces, el terreno estaba completamente erosionado, las tierras no servían para nada y los bosques estaban en peligro de extinción. “Tuvimos que regenerar la fertilidad en estas tierras mediante el uso de toneladas de compostas. Estaban tiernas, sin ninguna producción y eso no era alentador para la agricultura ni para nada”, agrega el padre.

Hoy en día, el bosque en Amecameca es una fuente de oxígeno para 49 millones de personas, sus pastizales alimentan a más de mil ovejas y en éste viven también ardillas, conejos, pájaros, entre otras criaturas. Además, se genera un número importante de empleos, “la gente que vive en esta zona solía migrar porque no encontraban trabajo, pero ahora se queda,” comparte Ernesto.

Este es el primer bosque en México hecho bajo el concepto de choose and cut (escoge y corta), el cual ya existe en diversos lugares de EEUU, y cabe mencionar que es el vivero más grande en el mundo de este tipo. Este bosque vende sus pinos a tiendas de conveniencia y además recibe familias que vienen directamente a elegir y cortar el suyo para Navidad. Los Mauer se dedican a plantar dos especies de pinos: el Vikingo tipo “Oso” y Douglas Canadiense.

El modelo es sustentable en su totalidad, ya que por cada árbol que se corta, se plantan dos. Además, de un mismo tronco cortado retoña un nuevo árbol, “tenemos troncos que nos han dado hasta ocho árboles seguidos”, dice Carlos. Ellos respetan el tiempo necesario para que un pino talado tenga oportunidad de regenerarse y producir otro nuevo.

“El 70% de las tierras agrícolas en el país están erosionadas, ya no producen. Hemos hecho de estas tierras destruidas y abandonadas un ejemplo de inmensa fertilidad. Si ven ustedes la densidad y el color de los árboles, aquí se hizo un milagro.” 

Ernesto Mauer

Otro aspecto a notar es que este bosque es reconocido por su labor de fomentar la cultura del cuidado al medio ambiente y la forestación sustentable. Se organizan campamentos, excursiones y conferencias para escuelas, clubes y empresas; los visitantes pueden recibir asesoría sobre cómo establecer un vivero forestal propio. También se hacen tours por las hermosas veredas del lugar, se ofrecen talleres para los niños y un sinfín de actividades al aire libre. El mensaje central es hacer consciencia sobre la importancia de sembrar y crecer cada vez más bosques, con el fin de evitar el calentamiento global, crear riqueza natural y empleos.

Entonces, ¿comprar un árbol natural ayuda a hacer una Navidad más ecológica? Si el pino proviene de un bosque responsable que maneje un modelo sustentable, sí. Los Mauer sostienen una postura fuerte en contra de los pinos artificiales, ya que al ser de plástico generan un problema cuando se desechan (tardan años en descomponerse). “Estos hermosos bosques no existían, rescatamos estas tierras gracias a las miles de familias que ponen árboles de Navidad naturales; con el dinero que pagan por su árbol, nosotros podemos plantar más”, dice Carlos. Además, menciona que ese negocio es el que sostiene los empleos de gran parte de la comunidad en Amecameca, quienes se dedican a cuidar los bosques de plagas, incendios o cualquier tipo de maltrato.

Más allá de ser una fuente de hermosos pinos de Navidad, este caso es un ejemplo en nuestro país de lo que son las buenas prácticas, de lo valioso que es aportar a la tierra, darle de vuelta lo que es suyo, trabajar con y no contra, y terminar por crear algo tan bonito que incluso impacta a la comunidad, la flora y la fauna del lugar.

La recuperación de lo que anteriormente eran esas tierras abandonadas e “inservibles”, que terminaron por ser transformadas en un vigoroso bosque, es algo para alegrarse en ésta época. Esta Navidad, si te animas a comprar un pino natural, asegúrate que provenga de un bosque sustentable.

¿Qué te parece? ¿Te animarías con más tranquilidad a comprar un árbol de Navidad natural? No dudes en compartirnos tu opinión en la sección de comentarios.

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