5 formas de estar presentes con nuestros hijos

Siendo mamá de un toddler a diario me sorprende la rapidez con la que Franco cambia. Hay días en los que siento tan lejana la imagen de aquel bebito de 3.2 kilos, que nos necesitaba para absolutamente todo. Sobretodo cuando lo veo tan decidido expresando, ejecutando y defendiendo sus propios sentimientos, acciones e ideas. ¡Y apenas está en kínder!

Y claro que me encanta verlo crecer pero también me pongo a pensar en los nuevos retos que implica el que mi hijo sea cada vez más grande e independiente. Porque me preocupa su desarrollo pero no solo el físico o el académico, también el mental y emocional, y sé que cuidarlo no es una tarea fácil, pero como papás tenemos un papel crucial ahí.

Algo bien importante para tener un impacto positivo en la formación de nuestros pequeños y establecer una relación de valor con ellos empieza con un básico: el poder estar ahí. Y hablo de realmente estar presentes. Esto pudiera parecer algo muy sencillo pero no lo es tanto, sobretodo en el mundo hiper ocupado y lleno de compromisos en el que vivimos. Y es que muchas veces decimos que nuestros hijos son lo más importante para nosotros, pero, ¿ellos pensarán lo mismo?

El que nuestros hijos sepan que genuinamente estamos dedicándoles toda nuestra atención y tiempo (aunque sea por un rato), escuchándolos de verdad, reconociendo sus sentimientos y ayudándoles a pasar por todo lo que están pasando, lo bueno y lo malo, tiene enormes consecuencias positivas en la formación de su seguridad y autoestima.

Hoy te doy cinco consejos para poder estar realmente presente cuando estés con tus pequeños.

1. Desconéctate

La forma en la que la tecnología ha afectado nuestras vidas para bien y para mal es muy impresionante. Estamos pegados al Whatsapp, Gmail, Facebook, Instagram, Snapchat y demás por cuestiones sociales, laborales y de entretenimiento, todos los días, de forma constante. Pero muchas veces, por estar poniendo atención a lo que sucede en las redes sociales descuidamos los momentos que pasamos con nuestros pequeños, dándoles un mínimo de atención o hasta ignorándolos por completo. No pienso sugerir nada tan dramático como cerrar nuestras cuentas o tirar nuestros smartphones, pero podríamos empezar por medirnos. Todos los días, marca una hora en la que debes cerrar tu computadora y apagar el celular, y respeta este acuerdo. Prueba desconectándote por completo un día a la semana (idealmente, en el fin). Aprovecha estos momentos de desconexión para enfocarte en ti y en tu familia, sin notificaciones, ringtones ni distracciones.

2. Escucha

Tu pequeño tiene mucho qué decir, ¡escúchalo! Cuando lo hagas míralo a los ojos, inclínate o ponte a su nivel, y asiente, en señal de que le estás poniendo atención. Ya que tu hijo haya expresado lo que quería, repítelo para ver si entendiste bien y haz más preguntas. Algo bien importante que puedes hacer es preguntarle cómo se siente al respecto. El hacer que los niños no solo nos hablen sino que nos cuenten lo que sienten es muy valioso para crear una relación de confianza. Muchas veces lo que nos cuentan nuestros pequeños parecen cosas “tontas”, pero hay que recordar que para ellos no lo son. Ponte en sus zapatos y dile que entiendes cómo se siente, muchas veces eso es suficiente. Y aún cuando lo que tu chiquito te diga no tenga sentido o esté equivocado, dale chance de terminar. Como papás se vale corregir y decir que no, pero dejemos que primero tengan oportunidad de expresar su punto de vista. No se trata de ganar, se trata de entendernos.

3. Abre puertas

Muchas veces estar en el mismo cuarto no significa estar compartiendo una experiencia con tus hijos. Para poder compartir un momento es necesario que exista una interacción real, ya sea en forma de diálogo, juego o convivencia. Y claro que se vale de vez en cuando pasar una tarde viendo películas, pero eso no puede sustituir el valor de una interacción mucho más cercana. Dale a tus pequeños la seguridad de saber que, independientemente de lo que esté pasando o estés haciendo, ellos pueden hablar contigo si hay algo que quieren compartir. Y si en este preciso momento realmente estás demasiado ocupada, díselo y pídele que te dé unos minutos, pero búscalo después para que te cuente. Nuestros hijos deben tener la confianza para buscarnos y contarnos sus cosas, sin importar lo ocupadas que estemos. Algo chiquito que no quisimos escuchar hoy puede ser algo grande que no nos quieran contar mañana.

4. Acepta

No todos los sentimientos de tu pequeño van a ser positivos siempre que estén juntos. Gran parte de la vida tenemos qué hacerle frente a tristeza, enojo y frustración y tu pequeño a su tierna edad ya lo está viviendo en carne propia. Deja que sus sentimientos negativos salgan, sin importar que con ellos “arruine” el momento de convivencia contigo. El simple hecho de escuchar a tu hijo puede reconfortarlo y hacerlo sentir aliviado. Si tu niño se pone grosero, en lugar de decir: “Eres un insolente, no me vuelvas a hablar así”, di algo como: “No me gusta que uses esas palabras”, para que separes el mal comportamiento de la identidad de tu hijo. También sirve el que tú misma le puedas comunicar a tu pequeño cómo es que sus acciones te están haciendo sentir. La idea es permitirnos tener buenos y malos momentos, pero siempre permitirnos expresar lo que sentimos, no esconderlos.

5. Propón

Puede ser común el caer en la misma rutina. Pero, ¿qué tal si juntos como familia encuentran nuevas actividades donde se puedan divertir y puedan convivir? A lo mejor es salirte el viernes un poco más temprano de la oficina para llevar a tu pequeño a algún lugar que le guste, o tomar una caminata por un parque todas las noches, o realizar juntos un hobby que les encante, lo que importa es buscar nuevos momentos en los que puedas interactuar con tu hijo y estar ahí para él. ¡Y también pregúntale! Nuestros chiquitos tienen ganas de hacer mil cosas y qué mejor que nosotros estemos ahí acompañándolos. Busquemos más momentos para estrechar lazos con ellos, fortaleciendo nuestra relación en el presente y creando memorias lindas para el futuro.

Estar realmente presentes en la vida de nuestros hijos no es una tarea fácil, y es algo en lo que debemos trabajar día con día, año con año, y algunos apenas estamos comenzando. Pero, aunque requiera de ciertos sacrificios, siempre valdrá la pena que nuestros pequeños tengan la certeza de lo importantes que son para nosotros, y que siempre que nos necesiten (y también cuando crean que no) estaremos ahí junto a ellos.

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