Clases de natación para bebés y niños pequeños

Empezar a nadar desde temprana edad es sumamente positivo durante el crecimiento de un bebé o un niño pequeño. Además de ayudar a la prevención de ahogamiento y a su supervivencia -que es lo más importante- el agua alrededor del cuerpo y los ejercicios con los que se va familiarizando en ese ambiente ayudan a desarrollar su cerebro en otras áreas como la motora, cognitiva, física, social y emocional. En este post te daremos un panorama general de lo que implica acercar a tu pequeño al arte de nadar.

Si te causa algo de ruido pensar que tu bebé aprenda a nadar antes de caminar, piensa que esta misma experiencia podrá acelerar sus habilidades motoras para que logre caminar más pronto.

Y es que además la definición de “nadar” en sí es lo que cambia todo.

El cerebro de un niño de menos de 3 años de edad no está preparado para empezar a desarrollar técnicas de nado (crol, dorso, mariposa). El objetivo para los pequeños es lograr que se sientan cómodos y seguros dentro del agua. Los fundamentos de flotación, balance y control de la respiración hacen una base sólida para que en un futuro el niño aprenda a propulsionarse y a nadar en cualquier estilo.

Además de dominar el confort en el agua y los fundamentos del nado, los niños aprenden que nunca deben entrar al agua sin una previa invitación. Esto se refuerza cuando el pequeño está sentado esperando su turno durante la clase, junto con otros niños.

Un estudio de la Universidad de Griffith en Australia mostró que además de ayudar a sus habilidades motoras y de coordinación -los niños que tomaron clases de natación resultan en promedio 7 meses adelantados-, ayuda a otras áreas cognitivas como la de leer, escribir y al razonamiento matemático -los niños resultan en promedio 10 meses adelantados-. El estudio comprueba también una mejora en su desarrollo social/emocional -los niños resultan en promedio 15 meses adelantados-.

Esto significa que estar en clases de natación puede ayudarles en su transición a la escuela.

¿Y qué tan pequeños pueden empezar a tomar clases de nado?

A las 4 semanas los bebés están listos para sumergirse y descansar boca arriba con los oídos sobre el agua. Esto es un resultado de su cuerpo acostumbrado al líquido amniótico en el vientre durante el embarazo. Aproximadamente a los 6 meses, los bebés empiezan a perder esos instintos, entonces entre más pequeños empiecen es mejor.

Ahora te compartiremos un poco de lo que normalmente se revisa en las clases de natación de acuerdo a la edad del bebé/niño.

4 semanas a 5 meses – Introducción al agua

Empiezan por exponer al bebé al agua, a mojarle la carita y el cabello, a flotar sobre su espalda y a ponerlo sobre su abdomen en una tablita flotadora. Esto se hace en preparación para cuando empiecen las inmersiones.

5 a 18 meses – Introducción a inmersiones

Las clases se centran en que el bebé aprenda a retener la respiración en el momento indicado, a flotar sobre su espalda, que se sienta seguro y cómodo en el agua. Se trabaja en la independencia acuática, flotabilidad, balance e inmersiones con el fin de extender el tiempo debajo del agua.  

18 a 36 meses – Independencia en el agua

A esta edad, el enfoque de las clases es más que nada en que el niño se familiarice con las  inmersiones, a flotar sobre la espalda, a darse la vuelta y a ser más independiente del padre. Se sigue trabajando en que el pequeño se sienta completamente cómodo debajo del agua.

De 3 a 5 años – Acato de órdenes

La calidad de las instrucciones es sumamente importante en esta etapa. Los maestros deben dar instrucciones claras para que los niños aprendan a escuchar y a responder. Es un ambiente muy rico en lenguaje donde se utilizan distintos recursos para refinar el grado de atención del niño, por ejemplo juguetes de colores que deben recoger del agua, o instrucciones más específicas como  nada “por debajo”, “alrededor”, “a través”.

Para obtener mejores resultados, lo más recomendable es que las clases sean mínimo una vez por semana. La consistencia es clave. Entre más frecuentes sean las clases y el niño experimente más la rutina, más rápido aprenderá los fundamentos. Las mejores escuelas de nado se basan en una rutina consistente con mucha repetición, ya que así es como aprenden los bebés y los niños pequeños.

Finalmente, compartimos algunos consejos para ti como mamá (y para papá también):

  1. Aprende a nadar tú misma. Comúnmente los padres que no nadan o no saben nadar educan a sus hijos sin esta habilidad. Sin embargo, aprender a nadar es tan importante como lo es su desarrollo en el kínder. La seguridad en el agua en general es algo que les servirá durante toda su vida. Conviértelo en una actividad familiar, si tú o tu esposo no se sienten tan seguros en el agua, busquen meterse a alguna clase de natación. Los niños imitan lo que hacemos, más que lo que decimos.
  2. Utiliza la regadera a su favor. No nos confundamos con la hora del baño en una tina, mete a tu pequeño directo a la regadera y haz de eso una actividad divertida. Entre más agua le caiga en su cabello y en el rostro será mejor; que le pierda el miedo. Aunque no lo creas, la regadera es una herramienta clave en el desarrollo del nado y -a pesar de que es sumamente accesible- es la menos utilizada en el mundo. Inténtalo frecuentemente y verás cómo ayudarás a su progreso en sus clases de natación.
  3. Las clases grupales son mejores que las privadas. En el caso de niños menores de 3 años de edad, es más positivo reforzar los ejercicios en conjunto con otros niños. Esto ayudará a su mejor desarrollo tanto social como intelectual. Además de que son menos costosas que las clases privadas, obtendrá otros beneficios por la interacción social. Los niños a esta edad aprenden mucho por medio de la música y el ritmo, cosas que son más difíciles de incorporar en clases privadas.
  4. Y recuerda, no existe tal cosa como un niño 100% preparado para estar solo. No importa qué tan buen nadador sea, qué edad tenga o qué tan confiado sea estando en el agua, es elemental que permanezca bajo supervisión siempre que nade o simplemente esté cerca de una alberca (o del mar).

Ahora ya lo sabes, enrolar a tu pequeño en clases de natación no solo ayudará a mejorar su nivel de seguridad en el agua, sino a un mejor desarrollo integral. Y como cualquier cosa, aprender a hacerlo toma tiempo, así que no te desesperes, con paciencia y constancia lo lograrán.

¿Qué te parece? No dudes en compartir tu opinión con nosotros en la sección de comentarios.

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