Ser mamá: 3 historias diferentes – Parte 1

Antes que nada, aclaremos algo: no existe fórmula alguna para convertirse en la mamá perfecta. Hoy queremos compartir tres historias de tres mamás que nos abrieron la puerta para contarnos un poco sobre lo que ha sido esta hermosa y compleja experiencia. Todas ellas aman a sus hijos y nos platican cómo han ido viviendo y adaptándose a esta parte de sus vidas, cada una desde un contexto completamente único y diferente. Conoce la segunda parte aquí y la tercera parte acá.

Mariell y Rafaella

“Rafaella no fue planeada, pero fue muy deseada”, platica Mariell. Su novio, Jacobo, estaba a punto de hacer un viaje de un año y medio cuando ella se enteró de que estaba esperando un bebé. Fue una gran sorpresa, pero desde un principio fue un sentimiento completamente positivo tanto para ella como para él. En ese entonces, ella estaba a punto de terminar la carrera de Periodismo; actualmente ya la terminó, es profesionista y cuida de su pequeña a la vez.

 


 

La noticia

“Era de noche cuando le dije que creí que estaba embarazada pero que todavía no me hacía la prueba”, comenta. Al siguiente día, Mariell se hizo la prueba casi sabiendo que iba a ser positivo, y así fue.

Fueron juntos con una ginecóloga a revisar todo, le hicieron un eco a Mariell y fue donde por primera vez escucharon el latido del corazón de Rafaella, “fue muy impactante escucharlo, y luego la doctora dice ‘bueno vamos a buscar a ver si hay otro’ y nosotros respondimos ‘¡no, no, ya no busques!’”, platica riendo.

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Ella sintió que fuera como fuera, iba a ser algo bueno, estaba tranquila. “Nos pusimos muy felices y obviamente Jacobo decidió que ya no se iba a ir el año y medio”, dice. Lo platicaron, revisaron las opciones y se empezaron a preparar.

Mariell platica que en general todos sus amigos y familiares recibieron la noticia como algo bueno, “yo le dije a todos que quería puras cosas positivas alrededor de esto y así resultó”.

La espera

Para Mariell, el embarazo fue una experiencia pesada que implicaba sentimientos encontrados, “es una ilusión muy grande saber que vas a ser mamá, que en nueve meses vas a conocer a tu bebé y que tu vida va a cambiar, pero la verdad es que también es algo demasiado pesado”, dice. “El cansancio es inevitable, te sientes invadido físicamente, para mí fue un shock ver mi cuerpo transformarse en nada de tiempo”. Además, ella sufre de problemas de colitis y gastritis, los cuales durante el embarazo se intensificaron.

Fue un momento muy emocional para ella y más porque al llevar tres meses de embarazo, su novio se fue durante seis meses a viajar por diferentes ciudades de América Latina. Regresó tres semanas antes de que naciera Rafaella. Fue algo complicado, “a veces no había internet o teléfono, y además en ese entonces estábamos buscando un lugar para vivir juntos”.

De pronto le daban ataques de ansiedad mientras estaba trabajando, y en una ocasión se salió de la oficina a dar la vuelta por la ciudad. “Un día literalmente dije, si no me voy a algún lado le voy a pegar a alguien. Agarré un Uber y me fui a Marco, de ahí a Fundidora y me metí a la Cineteca, me quedé viendo como dos películas y luego ya me regresé a mi casa”, platica.

Aunque sí tenía varias personas que le hacían compañía, Mariell sí extrañaba a Jacobo, “tu pareja es con la única que te sientes en confianza de platicar del embarazo, del bebé y de la vida que van a tener juntos. No te sientes igual de cómoda compartiendo eso con otras personas”.  

El reto

Mariell se considera una feminista, siempre buscando la igualdad de género y el respeto a los derechos de la mujer. Nunca se había encontrado en una situación donde ella misma se sintiera aludida en cuanto a esas cuestiones. Siempre se había desenvuelto en un ambiente donde las personas pensaban muy similar a ella, “mi carrera es muy liberal, mis hermanas piensan igual a mí, los lugares donde trabajo son muy progresistas, pero entré a uno de los mundos más conservadores en cuanto a los temas que implican ser mujer: la maternidad”. Algunas veces se sentía juzgada y con mucha presión.

Otra cuestión que le costó trabajo entender era cómo todo lo relacionado al cuidado del bebé y al embarazo está enfocado a la mamá y no al papá. También el hecho de enfrentarse directamente a los paradigmas y todas las expectativas que se tienen de una mamá. “El mito de la madre, de que la mamá es esta figura perfecta de amor y tiene una conexión especial con el hijo. Claro que amo a mi hija, pero la verdad es que durante mi embarazo no sentía ningún enlace; sentía que algo crecía dentro de mí, pero todavía no lo entendía. Tenía esa ilusión de conocer a esa persona que sabía que iba a querer, pero todavía no la quería”, comenta.

Otra cosa muy fuerte que ha experimentado es la pérdida de individualidad, “yo ya no soy Mariell, yo soy mamá”. Actualmente Rafaella es lo más importante en su vida y lo que más le da felicidad, pero sí ha resentido cómo ella ha pasado a un segundo plano. “Cuando te toca ver a alguien cercano ya no eres tú, ya no es ‘cómo estás tú’, ‘cómo va tu trabajo’, ‘cómo va tu vida’. Ahora todo es en torno a Rafaella. La verdad es que me dio un bajón de ego profesional porque ya nada era en torno a eso”, dice.

“Debo entender que ella va a crecer siendo una persona y yo parte de su vida. Yo no me considero 100% mamá, también soy hija, hermana y pareja. Eso no quita que Rafaella sea mi prioridad número uno ahorita, pero verlo de esta manera me ayuda a entender que eventualmente ella se va a ir y hará su propia vida.”

Por otra parte, Jacobo a veces resiente lo contrario. “A él sí le siguen preguntando sobre sus proyectos, pero casi nunca le preguntan sobre Rafaella y siente raro; siente el anhelo de que lo vean más como parte de Rafaella”, dice. Y es que en la vida cotidiana es así, sus labores se dividen completamente igual, se reparten roles del hogar dependiendo de las habilidades de cada uno, “a mí me gusta más cocinar, a él limpiar, a mí me gusta bañarla, a él levantarse en la mañana temprano a atenderla”. No es por género sino por habilidades, cualidades o por gusto. “Los dos la queremos y la extrañamos igual”, dice.

La llegada

Mariell cuenta cómo todo pasó muy rápido. “Yo tengo el umbral del dolor muy alto, mis contracciones eran algo muy casual”, comenta. Fue al ginecólogo durante la mañana, le hizo la prueba de contracciones, una ecografía y le dijo que Rafaella ya estaba lista para nacer, pero que necesitaba un poco de ayuda porque había muy poco líquido amniótico. Eran las diez de la mañana cuando el doctor le dijo, “te veo en el hospital a mediodía, ya no comas nada, si quieres un juguito. Ve por tu maleta y te veo en dos horas en el hospital”. No hubo mucho tiempo para pensarlo, hicieron las llamadas necesarias para avisarle a la familia y todo empezó.

Como dato curioso, ellos ya sabían que iba a nacer en octubre. Les habían dado fecha para el 20, pero Mariell sentía que iba a llegar antes y decía cómo le gustaría que fuera el 11 para que coincidiera con el mismo día en que ella nació. “Literalmente cuando fuimos al ginecólogo y me agendó para ir al hospital, Jacobo prendió el celular y me dijo ‘mira qué día es hoy’, y era 11”.

La prepararon, entró al quirófano, la anestesiaron, “no me acuerdo absolutamente de nada más que el momento en que entró Jacobo y me dijo ‘ya nació’ y empecé a escuchar a Rafaella llore y llore”. La experiencia fue muy efímera para ella.

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Lo que más disfruta

Para Mariell es muy especial ir viendo todo lo nuevo que Rafaella logra hacer desde que nació, “mira ya sonríe, ya abrió los ojos, ya se da la vuelta, ahora duerme boca abajo. Pasaban de 2 a 3 días y empezaba a hacer ruidos diferentes, luego empezó a gritar, a reírse sola, y esas cosas las vas disfrutando”, comparte.

Mariell disfruta mucho estar con Rafaella siempre, pero lo que más le gusta es acostarse cuando no hay nadie que la distraiga, cuando está sola con ella. “Se acuesta y se voltea de ladito y empieza agarrarme la cara y el pelo, cierra los ojitos para que le dé besos, canto con ella y ella conmigo, es súper tierna y cariñosa”.

Un consejo

Y si algo puede compartir de su experiencia, ella dice: “Respiren mucho, sean muy pacientes. Rafaella es súper buena, pero a veces pasa que no duerme en dos días. En ese momento puedes sentirte frustrada, pero hay que pensar que vas a volver a descansar y vas a salir de esa etapa”. Durante el embarazo se presentan dolores físicos, mentales y emocionales, “a veces el cansancio es muy intenso, o los dolores son fuertes como las contracciones o cuando empiezas a dar leche, pero todo es pasajero”, comenta. “Y cada mamá es diferente, así que haz las cosas como a ti te parezca mejor”.

¿Disfrutaste leer esta historia? ¿Te gustaría compartir algo al respecto? De ser así, no dudes en hacerlo en la sección de comentarios.

Conoce la segunda parte aquí y la tercera parte acá.

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