Ser mamá: 3 historias diferentes – Parte 3

Antes que nada, aclaremos algo: no existe fórmula alguna para convertirse en la mamá perfecta. Hoy queremos compartir tres historias de tres mamás que nos abrieron la puerta para contarnos un poco sobre lo que ha sido esta hermosa y compleja experiencia. Todas ellas aman a sus hijos y nos platican cómo han ido viviendo y adaptándose a esta parte de sus vidas, cada una desde un contexto completamente único y diferente. Por si no lo viste, la parte 1 está aquí y la parte 2 acá.

Maru y Ana Sofía

Maru es una profesionista y mamá de una pequeña de un año y medio, y está esperando otro bebé que viene en camino. Ella disfruta muchísimo su rol como mamá y esposa, pero ama su trabajo y se siente realizada día tras día al asistir y cumplir con sus obligaciones. Maru siempre está en movimiento, es activa y muy independiente.

El plan

Maru se casó en agosto del 2013 y desde un principio, su esposo y ella intentaron embarazarse, más que nada por sus edades -ella tenía 34 años-. Luego de aproximadamente un año de intentarlo sin conseguirlo, decidió ir con un especialista en reproducción y descubrió que no podía embarazarse porque tenía un mioma en la matriz. Se sometió a una cirugía el 2 de septiembre del 2014. Tuvo que esperar un tiempo para poder buscar un embarazo, y en diciembre de ese mismo año el doctor le dio luz verde para hacerlo, “la sorpresa fue que me embaracé en enero -no batallamos después de la cirugía- y en febrero del 2015 nos enteramos”.  Ella tenía 35 años cuando logró concebir a su primera hija, y la tuvo a sus 36.

“Fue un hijo muy buscado y anhelado.”

La noticia

A pesar de que lo estaba buscando, el momento en que supo que estaba embarazada fue muy impactante para ella. Ella lo recuerda a la perfección, “era un martes 17 de febrero y estaba en un desayuno con una afianzadora; traía un retraso y pensé ‘esto no es normal’, yo era muy exacta”. Saliendo del desayuno fue directo a confirmarlo, “ese día me hice cuatro pruebas de embarazo porque la línea se pintaba muy tenue, y era la primera vez que usaba algo así”. Finalmente compró una prueba digital y confirmó que estaba embarazada.

“Estaba súper feliz, pero la verdad es que no te la crees, es como un shock pensar en qué va a pasar. Vives el embarazo intensamente con cambios hormonales, cambios en tu cuerpo, pero muy padre, empiezas a entender muchas cosas de la vida”, comparte.

La espera

Maru describe su experiencia de embarazo como algo maravilloso, lo único es que hubo un poco de náuseas y de repente los alimentos le sabían muy mal, “un día compré uno de esos troles de mango deliciosos que me encantan y le dije a mi esposo ‘esto está echado a perder, no te lo comas está horrible’, y él me contestó ‘está igual de rico que siempre’”. De ahí en fuera fue un embarazo muy sano, ella siguió con su ritmo de vida normal, “todo fue perfecto, mi presión arterial en orden siempre y solo subí siete kilos”, su embarazo no se le notó hasta los seis meses. “Siempre me sentí muy bien y tranquila sabiendo que todo iba bien en cuanto al desarrollo de la niña”.

Para ella, esos han sido los mejores meses de su vida, “llegó para mí una serenidad impresionante, seguía trabajando, me tocó en verano y nunca sufrí el calor fuera de lo normal, me sentí siempre plena, tranquila y feliz esperando la llegada de Sofi”.

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La llegada

Al cumplir su semana 36 de embarazo, Maru ya estaba incapacitada para el IMSS, ya no podía ir a la empresa donde trabajaba. Sin embargo, ella acudió a su jefe y le pidió que por favor la dejara seguir trabajando, “yo me siento bien y quiero seguir viniendo”, le dijo.  Su jefe estuvo de acuerdo, siempre y cuando ella se sintiera bien y que reconociera que sería bajo su propia responsabilidad.

Un domingo, Maru empezó a sentirse rara, pero ella no lo ligó a nada que la preocupara. Esa noche, Sofía no paró de moverse. “En la mañana me levanté, me vestí con tacón y ropa de oficina, subí y bajé escaleras como si nada, pero me sentía rara porque no había dormido”. Entró a su junta de dirección a las diez de la mañana y ahí fue donde empezó a sentir las contracciones. Contactó a su doctor -quien estaba fuera de la ciudad en ese momento- y la mandó a revisarse con un colega. Salió de su junta a las once y cuarto, y pasó por su mamá para que la acompañara porque no localizaba a su esposo.

Al llegar a su revisión le dijeron que llevaba 12 horas de trabajo de parto, “me dijeron ‘aquí te quedas’, tenía 5cm de dilatación y yo ni en cuenta”. Se quedó y la empezaron a preparar para el quirófano. Todo fue sumamente rápido. “Hasta la fecha los directores y colegas me tiran carrilla, dicen ‘ya nadie está a punto de parir verdad?’”.

Lo que más disfruta

Lo más valioso para Maru es el tiempo que pasa con Sofía. “Por ejemplo el simple hecho de hacer un sandwich o una gelatina, no es lo mismo cuando lo haces para ti que cuando sabes que lo estás haciendo para ella; todo lo que implica cosas para ella o de ella, lo disfruto mucho”, comparte.

Ella dice que es algo clave que muchos no descubren, el saber disfrutar a sus hijos, “hace un año era una bebé, no caminaba ni hablaba y ahora la veo y es una personita que está a mi cargo”. No le gusta escuchar cuando otras personas hablan de los hijos como una carga, “si te cansas claro, pero ellos te enseñan, van creciendo, madurando y tú también aprendes”. Para ella no ha sido una carga, sino una bendición y una oración contestada, “cuando lo tienes tan anhelado, lo planeas y Dios te lo contesta, lo ves como una respuesta y una bendición, entonces lo valoras”, platica.

“Lo mejor es cuando estoy parada y viene y me abraza de la pierna, o cuando estoy sentada y me agarra del brazo como su propiedad, ahorita está súper pegada a mí”.

Y el que viene

Actualmente Maru va en su semana 12 de su segundo embarazo. Todo ha sido tranquilo, algo de náuseas y algo de irritabilidad, pero lo normal. “Dicen que cada embarazo es diferente pero gracias a Dios me he sentido muy bien, ha sido menos malestar que en el primer embarazo”, dice. La mayoría de las personas que la conocen dicen que probablemente sea niño, pero ya después sabrá la sorpresa.

El reto mayor

Sofía nació de 36 semanas y 4 días; fue una bebé prematura, “cuando iba a nacer Sofi, me dijeron que me iban a tener que operar porque venía muy chiquita. Fue ahí cuando se me desmoronó el mundo, fue un reto de fe”. En el quirófano fue todo pasó muy rápido, fue un momento de mucho estrés para Maru y le dio un ataque de ansiedad. Ella sentía desconfianza del anestesiólogo, estaba alterada y la tuvieron que dormir. Horas después, cuando la despertaron en observación, ella no había visto a su hija, “no la vi hasta la noche; fueron momentos de mucha desesperación”.

Ahora, Maru considera que el reto es todos los días, despertar y ver que Sofía sea una niña sana y feliz, “es difícil a veces entender qué necesita, desde que son muy bebés hasta ahorita que todavía no saben expresarse bien”. Todos los días al salir de su oficina, va por su hija a la guardería, pregunta cómo le fue en el día, qué comió y cómo se portó.

Ella trabaja de lunes a jueves hasta las 5:30pm, y el viernes hasta las 4pm. “Salgo, voy por ella y es tiempo para ella”. Los sábados y domingos son preciados para Maru, es tiempo que dedica por completo para su hija, “si me sale un compromiso el fin de semana al que no la pueda llevar y que no me la pueda cuidar mi esposo, prefiero no ir”. Maru se siente más tranquila haciéndose cargo por completo de su pequeña, no le gusta dejarla con sus familiares a menos que sea un compromiso nocturno de mucho peso, “muchas amigas no me entienden, pero hay prioridades”.

Maru reconoce que llegará el momento en que Sofi va a preferir otra compañía a la de ella y es normal, “entonces ahorita quiero aprovechar todo el tiempo que pueda estar con ella”.

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Un consejo

Lo que ella compartiría a cualquier otra mamá o papá es que disfruten a sus niños y que no se fijen en las cosas que no pueden hacer en esta etapa, “son cosas que no tienen precio; el mejor consejo es todo el amor y toda la paciencia, creo que son los principios básicos que necesita un hijo”. También menciona que el que ama disciplina, y es importante no olvidar el papel y la responsabilidad como padres de formarlos. “Ellos van a ir creciendo y el tiempo no lo podemos detener, pero hay que disfrutarlos y crecer con ellos”, comparte.

También es clave recordar que como padres, se hace el mejor papel según lo que uno cree mejor, pero es importante reconocer que nadie somos perfectos. “Si nos equivocamos como personas, como mamás también pasa, pero si hiciste las cosas con amor, se vale”.

Para Maru lo principal es transmitirles valores y buenos sentimientos. “La escuela y los estudios son un plus, pero los sentimientos son lo más difícil, eso lo aprenden con el ejemplo. Piensa en qué es lo que quieres que tu hijo vea en ti, porque lo va a imitar”, comparte.

¿Disfrutaste leer estas historias? ¿Te gustaría compartir algo al respecto? De ser así, no dudes en hacerlo en la sección de comentarios.

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