Cómo ser una buena madre primeriza, ¡sin comprar tantas cosas!

Ser una buena madre primeriza.

Ser una buena madre primeriza no es fácil: generalmente todas estamos llenas de dudas y algunas no tenemos ni la más mínima experiencia con bebés. Tal vez eres la primera de la familia en tener hijos, o tu familia vive en otra ciudad y en realidad no conviviste con tus sobrinos o tus amigas siguen solteras. Y aunque siempre podemos acudir a mamá para pedir consejos, yo me encontré con que mi mamá ya no recordaba del todo los pequeños detalles de la crianza de un recién nacido y por otro lado muchas cosas han cambiado desde hace más de treinta años que es el tiempo que ha pasado desde que fui un bebé.

Así que para ser una buena madre primeriza no nos queda más que acudir a donde lo hacen las mujeres hoy en día: al buscador de internet. Ciertamente internet es una herramienta maravillosa pero también es un arma de doble filo que puede dejarte más confundida o temerosa que cuando empezaste. Por ejemplo, si buscas qué cosas debes comprar o conseguir para los primeros meses de vida de tu bebé, generalmente encontrarás listas larguísimas y mientras más listas leas más cosas te parecerá que necesitas. Y la verdad es que para ser una buena madre primeriza no necesitas tantas cosas como parece.

Ser una buena madre primeriza.

Yo tuve a mi primera hija hace ya tres años, así que ya he tenido tiempo para arrepentirme de algunos objetos inútiles que compré en aquel entonces y que ahora no hacen más que estorbarme en la casa.

Algo que debes saber si te estás preparando para recibir a tu bebé es que ¡crecen muy rápido! Sí, ya sé que probablemente todo el mundo te lo dice y tengo muy claro que decirlo es un cliché, pero igual lo digo porque es la pura verdad. Los bebés crecen muy rápido. Esto se traduce en que al principio de su vida usan las cosas durante muy poco tiempo. Mi hija a los dos años ya no quería subirse a su carreola, y si bien la carreola la usamos mucho durante dos años, me da mucha alegría no haber gastado miles de pesos en una maravillosa carreola nueva porque después me hubiera arrepentido mucho.

La llegada del primer bebé es un evento muy emocionante y a veces esa emoción se traduce en ganas de comprar muchas cosas. Una se siente inspirada y llena de energía y además seamos honestas: los artículos para bebé suelen ser súper bonitos. Así que ahí vamos, llenas de entusiasmo, a comprar cosas para el cuarto del bebé. ¿Y qué es lo primero que compramos? Tal vez sean peluches, un montón de peluches. ¡Mala idea! Los pediatras recomiendan que los bebés recién nacidos duerman con sus cunas libres de juguetes, peluches y adornos. Además es probable que tu familia y amigos te regalen aún más peluches y después te la vas a pasar cambiándolos de lugar: en la cuna durante el día, fuera de ella durante la noche, tu bebé no les hace caso nunca, tú te preguntas si no se estarán reproduciendo mágicamente, etcétera.

Ser una buena madre primeriza.

Hablando de cunas, yo no llegué a comprar una. Primero estuve muy ocupada y no me dio tiempo de comprarla antes de que naciera mi hija. Después hicimos colecho (mi bebé dormía con nosotros) y después simplemente la pasé a una cama individual. Me imagino que si hubiera comprado una cuna ahora tendría que almacenarla junto a la carreola y el resto de cosas que mi hija ya no usa, incluyendo varias cajas con ropa pequeñita, lindísima y prácticamente nueva.

Y eso que solo les estoy contando de las cosas que sí usé, aunque fuera por poco tiempo. La bacinica, por ejemplo, estuvo en uso únicamente seis meses: en enero del año pasado mi hija dejó los pañales y en junio comenzó a usar el excusado. ¿La bacinica? Seguro ya adivinaron que está almacenada junto con la carreola…

Así que por el bien del planeta, de tu bolsillo y del espacio disponible en tu casa, lo mejor es no dejarse llevar por la emoción cuando se trata de preparar la llegada del bebé. Al menos en lo que respecta a los objetos materiales.

Ser una buena madre primeriza.

Si te parece que todo lo anterior tiene sentido, tal vez te resulten útiles estos consejos para armar una lista de compras antes de la llegada de tu bebé:

Las cosas grandes se pueden conseguir de segunda mano, ya sea que las heredes de amigos o familiares (verás que ellos estarán contentos de que les quites cosas de encima) o que las compres usadas. Clásicos ejemplos de objetos que se quedan casi nuevos: la sillita para el coche o el bote de basura para pañales.

Las cosas bonitas es mejor adquirirlas con moderación: juguetes, adornos e incluso ropa. Mi sugerencia es comprar bueno pero poco. Las pijamitas de recién nacido se pueden lavar una y otra vez y si compras muchas pronto te darás cuenta de que solo usas unas pocas porque son las que más te gustan o incluso con las que más te acomodas. Tampoco necesitas demasiadas cobijitas de bebé y en verdad no necesitas una salida de baño o una mini-bata, con una toalla grande es más que suficiente ¡y hasta será más cómoda para ti! ¿Otra cosa que un recién nacido no necesita? Zapatos. Antes del año basta con que le pongas calcetines porque como todo el mundo sabe, los recién nacidos no caminan.

La tercera categoría es de las cosas que tal vez ocupes o tal vez no, pero que no puedes saberlo hasta que tu bebé esté contigo. ¿Por ejemplo? Los chupones. Yo descubrí con asombro que no a todos los niños les gustan los chupones, la mía nunca aceptó uno. Si hubiera esperado a que rechazara el primero, no habría terminado con cinco rodando por los cajones de la cocina (a 100 pesos cada uno, hagan cuentas). Otro ejemplo: los pañales. En el mercado hay mucha variedad de pañales, algunos son mejores que otros y lo mejor es ir probando a ver cuál te acomoda antes de comprar todo un cargamento de una marca que tal vez no te guste tanto. Y también se vale arrepentirse. Tengo una amiga que compró muchísimos pañales de tela con la idea de usarlos todos pero al poco tiempo terminó usando solo pañales desechables.

Ser una buena madre primeriza.

Podría seguir infinitamente: si vas a dar pecho no necesitas un esterilizador de biberones, si no vas a trabajar los primeros años no necesitas un sacaleches eléctrico, creo que nadie necesita un calentador de toallitas húmedas y definitivamente no necesitas un termómetro para la temperatura ambiental. Cada mamá y cada bebé son diferentes y conforme conozcas al tuyo irás sabiendo sus necesidades entre las cuales tus cuidados y tu amor son más importantes que cualquier objeto material.

Si después de leer este post todavía necesitas ayuda para darte una idea de lo que podrías necesitar ante la llegada de tu primer bebé, lee este post y este otro. Claro que también puedes dejar tus dudas en los comentarios y si no eres mamá primeriza cuéntanos qué cosas inútiles compraste cuando lo eras porque la verdad, todas lo hicimos. ¿O no?

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