La guía de las estrías

A veces me pongo a observar a Franco, mi hijo de cuatro años de edad, y me impresiona mucho lo “nuevo” que es. Y por “nuevo” me refiero a muchas cosas: su capacidad para emocionarse con lo más común, la inocencia con la que ve lo que sucede en el mundo, y hasta su piel tan suave, lisita y casi sin huella aún del paso del tiempo (ya tiene dos-tres cicatrices y la típica marca de la vacuna en el hombro).

Pero estas pequeñas marcas no se comparan para nada con las que yo he ganado en mis más de tres décadas en este mundo. Hay de todo: arruguitas everywhere, rasguños nuevos y viejos, cicatrices persistentes, pecas que antes no estaban ahí, un par de pequeñas grietas cortesía de la varicela, el granito adolescente que sorprende de vez en cuando, tonalidades diferentes en los distintos continentes de mi cuerpo y celulitis de la terca. Así que cuando me embaracé por primera vez acepté resignada darle la bienvenida a una huella más en mi piel: las famosas estrías.

Sorprendentemente, aquella vez éstas no llegaron. Ahora que estoy en la semana 23 de mi segundo embarazo sigo esperando la mañana en la que las rayitas de tigre me saluden desde el espejo. Y es que las estrías son una premonición que se nos regala a la mayoría de las embarazadas. Pero no solo nosotras podemos presentarlas: en realidad las estrías no respetan etapa de vida, género o zona del cuerpo.

Esta guía pretende explicar qué son las estrías, porqué nos salen, cómo podemos prevenirlas y qué hacer si ya las tenemos.

¿Qué son?

Las estrías son líneas visibles en la piel, regularmente largas y delgadas, que se presentan cuando ésta se estira rápidamente, lo que ocasiona que las fibras elásticas se rompan. Cuando aparecen suelen ser rojas o violetas, pero con el tiempo suelen verse de un tono más blanco o nacarado (cuando ya no hay riego sanguíneo). Éstas pueden aparecer en cualquier lugar del cuerpo donde se haya estirado la piel, siendo las zonas más frecuentes el estómago o abdomen, el pecho, la parte superior de brazos y piernas, las caderas, las nalgas y la espalda.

La aparición de estrías es muy frecuente durante el embarazo, afectando a más de la mitad de las mujeres que estamos en este estado. Sin embargo, también pueden formarse durante la pubertad, en casos de obesidad o de aumento rápido de musculatura o peso, en pacientes en tratamientos con cortisona o con ciertas enfermedades endócrinas (del sistema hormonal), así como pacientes con síndrome de Cushing o Marfan. También suelen aparecer si hay historial de estrías en tu familia.

¿Cómo se desarrollan?

Aunque las estrías aparecen rápidamente, tu piel pasa por un proceso para que se den. Así, antes de que te salgan, tu piel se hará más delgada y rosácea, así como puede darte comezón en la zona.

De pronto, verás aparecer líneas rojas, moradas, rosas o hasta cafés, lo cuál dependerá de tu tono de piel. Pueden ser pequeñas y delgadas o más grandes y gruesas, y por lo general serán líneas paralelas parecidas a cicatrices. Pueden sentirse un poco levantadas o inflamadas en un inicio, pero con el tiempo se aplanarán. Al suceder esto su color también cambiará por uno más claro y menos llamativo, pero para que suceda esto pueden pasar meses o hasta años.

¿Porqué nos salen?

Las estrías aparecen cuando la piel se estira mucho en poco tiempo, así que pueden salir durante brotes rápidos de crecimiento, peso y, claro, durante el embarazo.

La probabilidad de que a una embarazada le salgan estrías depende principalmente de factores genéticos (si tu hermana o mamá tuvieron, probablemente a ti te salgan), así como de su tipo de piel y elasticidad, pero también de cuánto crezca su pancita. Las estrías suelen presentarse en las últimas etapas del embarazo, ya que es aquí cuando más crece el bebé y por lo tanto se estira más la piel de la madre. Las mamás que tienen embarazos múltiples, están aumentando muy rápido de peso, tienen exceso de líquido amniótico o cuyos bebés vienen grandes tienen más probabilidades de presentar estrías, aunque en realidad éstas afectan al 70% de las mujeres en este estado.

¿Cómo podemos prevenirlas?

Aunque hay muchos productos en el mercado que aseguran poder prevenir la aparición de estrías, desgraciadamente hay muy poca evidencia científica que garantice que en realidad estos funcionen. De todas formas sí hay acciones que podemos tomar para cuidar nuestra piel durante el embarazo y en medida de lo posible sacarle la vuelta a estas marquitas.

Lo principal es tratar de mantener y aumentar la elasticidad de nuestra piel, aplicando desde los meses iniciales cremas hidratantes para este fin, con masajes que estimulen la penetración de los ingredientes activos. Yo utilizo a diario una crema muy fácil de encontrar en el súper, que contiene vitamina E, manteca de karité, aceites naturales, colágeno y elasteno.

Otra cosa que podemos hacer es mantener una alimentación bien balanceada y evitar alimentos que causan resequedad en la piel, como aquellos que tengan alto contenido de sodio, así como las bebidas con cafeína y obviamente las bebidas alcohólicas. En su lugar hay que tomar mucha agua y consumir alimentos con vitamina A, C y E, zinc y silicona. Además, si cuidamos que nuestro aumento de peso sea lo menos radical durante el embarazo, esto podría reducir la posibilidad de presentar estrías. Se recomienda no subir más de 11 a 16 kilos durante esta etapa, y hacerlo paulatinamente.

Y si te preocupan las estrías porque piensas bajar/subir de peso en un futuro, el consejo es no perder o ganar más de medio kilo a la semana, comer bien y ejercitarte regularmente.

¿Qué hacer si ya las tenemos?

Con el tiempo la mayoría de las estrías tienden a notarse menos y algunas pueden hasta desaparecer totalmente, pero este proceso puede tomar años.

Aunque existen muchas cremas, lociones y medicamentos que dicen borrar las estrías, en realidad no está comprobado que hagan mucho más que lo que hace el tiempo naturalmente en tu piel. Y claro que existen tratamientos dermatológicos más avanzados disponibles, como peelings y exfoliantes químicos, terapias con láser, cirugías estéticas y demás, pero se trata de opciones invasivas que tienen sus riesgos considerables, un alto costo que no suelen cubrir los seguros de gastos médicos, y además no garantizan eliminar las estrías por completo.

Aquí la dieta vuelve a ser importante, siendo una opción que ayude a sanar de adentro hacia afuera. Y sí de plano te molestan mucho tus marquitas también existen opciones de maquillaje que pueden camuflar las estrías.

Espero que esta guía te haya servido para estar más informada sin embargo, mi recomendación no solo es aceptar las estrías y todas aquellas marcas que nos ha regalado la vida, sino estar orgullosas de ellas. Después de todo cada pequeña o gran cicatriz, marquita o mancha es una muestra de lo mucho que hemos pasado, lo fuertes que hoy eso nos ha hecho y lo suertudos que somos por seguir aquí, rayados y todo pero contentos, agradecidos y con muchas ganas de seguir anotándole señales de victoria a nuestro imperfecto pero maravilloso cuerpo.

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