10 frases comunes de una pareja abusiva

Partamos de una verdad: no existe la pareja perfecta. En algún momento nos damos cuenta de que el chico con el que salimos, nuestro lindo novio o nuestro maravilloso esposo así como tienen sus virtudes tienen sus defectos, y se vale (siendo honestas nosotras no nos quedamos tan atrás). Después de todo somos seres humanos con miedos, ilusiones, traumas y hábitos propios, interactuando de forma íntima con otros seres humanos con su propio equipaje emocional. No es una tarea nada fácil.

Pero existe una diferencia entre pasar por los típicos roces de pareja a de pronto encontrarnos en medio de una relación de abuso. Y cuando me refiero a abuso no me refiero exclusivamente al físico, que puede ser el más notorio; el abuso psicológico o emocional es igual de grave, pues representa un maltrato constante que puede hacer tanto daño como una nariz rota, pero que también es más difícil de detectar.

Porque tal vez piensas: “Jamás me pasaría a mí”, o “Eso solo le sucede a las ingenuas”, pero la verdad es que el abuso psicológico puede introducirse de manera tan sutil a la relación que muchas veces sus síntomas pasan desapercibidos para la familia o amigos, y en ocasiones hasta para la misma persona sufriendo el maltrato. Tampoco es algo que solo nos pase a las mujeres: hay muchos hombres siendo víctimas de una relación así.

Y es que, aunque cada relación es diferente y tiene sus propios acuerdos, hay ciertas acciones que son señales inequívocas de que existe abuso en tu relación. Hoy te quiero compartir 10 frases que comúnmente utilizan las personas abusivas para controlar a sus parejas. Si sueles escuchar alguna de ellas (o alguna variación), presta mucha atención a tu relación.

Si tu pareja controla el dinero que gastas, debes pedirle permiso al momento en el que vas a comprar algo (y además tienes miedo al hacerlo), no es claro contigo en las finanzas y te hace sentir que darte algo es hacerte un favor, hay una señal de alarma por ahí. Una persona abusiva busca formas de dominar a su pareja y hacerla dependiente; lo puede hacer de muchas formas incluyendo el plano económico, problema que se vuelve aún más delicado para quienes se quedan en casa y no reciben un sueldo.

Hay un mundo de diferencia entre un “no creo que sea tan adecuado para la ocasión” a un “te prohibo salir así”. Si tu pareja te dice cómo debes vestirte, se enoja contigo si no te cambias cuando te lo exige y te ha obligado a dejar de usar prendas que antes usabas por temor a tener un problema con él, es probable que estés sufriendo de abuso. Claro que existen situaciones en las que se aprecia recibir opiniones, la diferencia es que una persona abusiva usa esto para ejercer su control, moldear la identidad de la persona y hacerla sentir insegura, aumentando su dependencia.

¿Te ha pasado que tu pareja se enoja cuando pasas tiempo con tus amigos o familia?  Tal vez se pasa el tiempo criticándolos (sobretodo a los del sexo opuesto), detesta que te busquen y hasta te ha llegado a prohibir verlos o hablarles. Pareciera como que no soporta el que tengas una vida social activa. El problema es que, si cedes en este abuso, después de un tiempo te verás aislada socialmente, dejándolo solo a él dentro de tu círculo.

Así como lo hace en otras áreas, en la intimidad tu pareja tampoco respeta tus decisiones, así que a veces tienes relaciones sexuales cuando no quieres. A veces te manipula para hacer cosas en la cama que no te gustan. A veces te compara con otras chicas o sus exes para obligarte a ceder en alguna acción con la que no te sientes cómoda. O a veces dejan de tener sexo contigo hasta que consiguen lo que quieren. Se puede volver muy fácil controlar a una persona cuando se hace en la oscuridad y en un terreno en el que podemos sentirnos tan vulnerables, y del cual es más difícil hablar con alguien más.

Es muy normal preocuparnos por la gente que queremos y querer saber dónde y cómo está, pero hay una delgada línea entre sentirnos cuidados y sentirnos acosados. Si tienes que informarle a tu pareja en todo momento de los pormenores de tus paraderos, si sientes que tienes que preguntarle si puedes ir aquí o allá, si organiza tu agenda por ti, y si controla tu teléfono y monitorea constantemente tus redes sociales, está ejerciendo un control extremo de tus actividades.

Qué feo se siente el que le quiten importancia a tus logros. Tampoco es nada agradable el que minimicen tus problemas. Y mucho peor cuando el mismo logro es alabado y el mismo problema le preocupa mucho a tu pareja, siempre y cuando venga de alguien más. El tomar decisiones importantes sin considerarte o hacerte dudar de tus capacidades es una acción común de una pareja abusiva. También lo es el compararte con tus amigas diciéndote que son mejores que tú. Las parejas abusivas suelen tener un discurso en el cual te menosprecian, haciéndote sentir chiquita y regodeándose cuando algo te sale mal. Si les crees, poco a poco te irá dando más miedo tomar tus propias decisiones, pues escucharás su voz asegurándote que eres incapaz.

Aunado al punto anterior, una pareja abusiva te hace sentir que, pase lo que pase, siempre es tu culpa. Tan así que cuando discuten acabas pidiendo perdón tú aunque sepas que tienes la razón, para evitarte sus desplantes, gritos o silencios implacables. Sucede hasta cuando tiene un problema en el trabajo, con sus papás, con los niños: siempre eres la responsable. Y cuando realmente comentes un error, nunca dejan de recordártelo y aprovechan cualquier ocasión para volver a sacarlo. Lo curioso es que escucharlos disculparse es algo que ellos rara vez hacen, pero cuando te ven decidida pueden llorar, arrodillarse y hasta humillarse para conseguir tu perdón, aunque en el fondo ya sabes que todo seguirá igual.

Una persona abusiva le quiere dejar claro a su pareja que le está haciendo un favor al estar con ella. Que qué sería de ella si no estuviera él ahí. Cómo seguiría adelante sin él a su lado. Muchas veces, a través de bromas pesadas o sarcasmo pueden molestarte “jugando” para hacerte sentir mal sobre ti misma. Si llegas a externar que algo de lo que dijo te dolió te acusan de ser muy sensible. Sin embargo, día a día señalan tus defectos y te tratan como un ser fallido sin salvación. Su crítica destructiva constante hace que vayas perdiendo la confianza en ti misma. Son condescendientes y te tratan como una niña incapaz de sobrevivir sin ellos.

Como una persona abusiva quiere sentir control y respeto total, no soporta el sentir que lo expones. Así que cuidas mucho lo que dices o lo que opinas cuando estás en público para no llevarle la contra o hacerlo ver mal. No te atreves a contarle a los demás sobre tu relación por temor a que se entere y se enfurezca. Cuando llegas a contestarles o desafiarlos, se encienden. Y es que creen que eres de su propiedad, una extensión de ellos mismos que debe ser como ellos quieran. También suelen ser personas a las que se les dificulta reírse de sí mismos, y menos que otros se rían de ellos. Sin embargo, ellos constantemente se burlan de ti y te humillan en público o frente a gente que tiene una buena impresión tuya.

Una constante en tu relación es el temor. Temes el equivocarte porque sabes que su reacción puede ser exagerada. Sientes que necesitas su visto bueno para todas o la mayor parte de tus decisiones. No te sientes con la libertad de ser tú mismo cuando estás con él y a veces, aunque no esté, te preocupa ser quien eres por temor a que se entere. Y es que desde hace tiempo más que hablarte te da órdenes. Sus cambios de humor te confunden, siendo a veces súper cariñoso y otras veces violento. Lo peor es que muchas veces no sabes cómo va a reaccionar ante tal o cual situación. Habla mal de ti a tus espaldas, pintándose como “el bueno” de la relación. Te amenaza y crees que lo puede cumplir.

 

Si después de leer estas frases y lo que traen detrás, crees que pudieras estar siendo parte de una relación de abuso, vas bien porque el primer paso es darte cuenta. Si entendemos que la relación que quizá veíamos como “normal” tal vez no lo es tanto, entonces poco a poco podremos ir haciendo los cambios necesarios para recuperar el control de nuestra relación y de nuestras vidas.

De entrada te digo que es difícil pero no imposible. Si intentas enfrentar a una persona abusiva lo más probable es que lo niegue todo o que te intente convencer de que lo hacen por tu bien. Lo mejor es pedir ayuda externa. Cuéntale a quienes les tengas confianza sobre tu situación, y busca asesoría en un centro especializado, así como recibiendo terapia psicológica para fortalecer tu autoestima, problemas de ansiedad y estrés que pudieras estar sufriendo a causa de esto.

Valora si tanto tú como tu pareja están dispuestos a cambiar los vicios y acciones de abusador/abusado que están creando una relación tóxica que, aunque puede tener sus buenos momentos, al final sabes que te provoca más sufrimiento. Piensa en lo que quieres y nunca olvides lo que mereces. Y siempre recuerda que abusar no es amar.

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