APRENDE A CUIDAR TU SALUD CON REMEDIOS NATURALES

¡Qué cierto es! Entre más edad tengo, más me preocupa la salud. Quizá por el hecho de que ahora mi tiempo es más limitado, pienso que sería un lujo enfermarme. Recuerdo los regaños de mi mamá al salir a la calle sin abrigarme, o por caminar descalza en tiempo de frío sin importar los daños que podría causar en mi salud. Tal vez pensaba que sería buena excusa para no ir a la escuela y quedarme todo el día en casa comiendo sopa calientita, pero ahora viendo las cosas del otro lado -como recién estrenada madre que soy- mis preocupaciones han regresado al mil por ciento y la entiendo perfectamente. ¿Quién querría pasar una noche junto a su hijo sufriendo de temperatura? ¡YO NO! La verdad es que podría colgarle hasta el molcajete con tal de que no se contagie de una enfermedad; sé que a veces es algo inevitable, pero si se toman ciertas medidas se puede prevenir.

Cuando nos enfermamos es común pensar que tenemos algo “malo” en el cuerpo; en lugar de enfocarse en eliminar los síntomas, es preferible buscar la raíz del problema.

Antes de tomar cualquier medicamento o antibiótico que requiera receta médica, es importante asegurarse de que el doctor tenga un buen antecedente de nuestra persona y que conozca bien nuestras necesidades, de esta forma podrá brindarnos un tratamiento más acertado. Muchas infecciones pueden prevenirse o tratarse sin recurrir a los medicamentos fuertes. Además, el mal uso de estos puede causar una reacción adversa: la resistencia, esto ocurre cuando las bacterias evolucionan y se vuelven inmunes a los efectos del antibiótico.

La salud se garantiza con una buena nutrición y ésta consiste en comer variado, probar cosas diferentes día con día. No porque comas zanahoria o espinacas todos los días serás más saludable. Si intentas alternar el consumo de carne roja, aves y pescado entre la semana, tus raciones variadas de frutas y verduras, más los complementos mencionados más adelante, reforzarás tu sistema inmunológico y esto te ayudará a evitar muchos problemas de salud. Tal vez ya es cuestión de lógica el pensar qué cosas te hacen bien y mal. Lo ideal es hidratarte, nutrirte y descongestionarte al estar enfermo; es importante guardar reposo, ¡te sorprenderá lo que pueden hacer por ti unas horas extras de sueño!

Tampoco es buena idea ignorar el virus e intentar seguir tu rutina diaria de trabajo, como comúnmente lo hacemos. Es normal que ante la presencia de un virus sintamos la necesidad de reposar, ya que la fatiga es parte del esfuerzo que hace nuestro cuerpo por combatir el virus por sí solo.

En repetidas ocasiones, nuestras necesidades se expresan con antojos. ¿Te ha pasado que en invierno traes mucho antojo de una fruta en específico, como una naranja? Es porque está llena de vitamina C (aunque el kiwi o las fresas son una mejor opción). ¿En verano quisieras una jarra de agua de limón? Tal vez es porque requieres de hidratación extra. Es por esto que debemos aprender a escuchar más a nuestro cuerpo, si sientes mucha fatiga y tienes síntomas de resfriado, lo más inteligente es reposar y acudir a los remedios caseros que les comparto a continuación:

 

Higiene nasal. Con una pipeta como la de los bebés, haz limpieza varias veces a la semana de tu nariz con agua de mar o una infusión tibia de manzanilla.

Suplemento probiótico. Puedes ir con tu médico de cabecera para que te recete un buen suplemento de mínimo 10.000 millones de bacterias vivas benéficas.

Vitaminas. Existen muchas marcas buenas con suplementos vitamínicos, busca que tenga dosis altas de vitamina D y vitamina B, omega-3 y los que sepas que no consumes a diario en tus alimentos.

Alimentos medicinales. Aquellos que inhiben la multiplicación de patógenos, como los ajos, cebollas, rábanos, zanahorias, cítricos, miel y plantas terapéuticas como el romero, el orégano, la menta, la salvia, etc.

Tracto intestinal limpio. Desintoxicarte una vez al mes consumiendo más alimentos verdes, crudos y fibra ayudará a que tengas tu cuerpo limpio. También el consumo de carbón activado ayuda a deshacerte de lo dañino que acumula el cuerpo.

Hidratación. Tanto en verano como en invierno, en general se recomienda tomar 2 litros de agua incluyendo infusiones y los zumos.

Mantener los pies calientes. Evitarás que tu sistema inmune sufra alteración con el frío dando cabida a los virus que son los causantes de la gripe.

Evita por un tiempo el consumo de lácteos y procura no comer carne durante algunos días. Es importante darle al cuerpo un respiro siempre y cuando sepas que estás consumiendo buena cantidad de proteínas en otro tipo de alimentos.

A veces no valoramos la salud hasta que la perdemos, y para fines prácticos es mejor prevenir que curar. Espero sean contadas las veces que requieras el uso de un medicamento, y de ser así, procura asegurarte siempre de que sea prescrito por un médico para que sea el tratamiento adecuado a tu problema. Siguiendo estos consejos dile HOLA a tu salud y ADIÓS a las medicinas. 

¿Tienes algún otro consejo de salud que te gustaría compartirnos? Déjalo en la sección de comentarios. ¡Gracias!

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