Cuida tu figura sin necesidad de seguir una dieta

Primero que nada, hay que reconocer que es difícil mantenerse “en línea” cuando se nos presenta enfrente un banquete lleno de opciones deliciosas de comida, antojos y tentaciones. Generalmente cuando se celebra una ocasión especial o un evento importante se sirve una cantidad de comida fuera de lo normal, un manjar de alternativas para probar. Es entonces cuando nos concedemos el permiso para “pecar”, pero luego llega la cruda moral y el remordimiento. Si estás en un momento en que te es prioridad cuidar tu figura y tu peso, no te preocupes, existe una solución: evitar caer en la costumbre. No porque “todo mundo” suelte las riendas de la comedera significa que tú debes comprometerte a esto también.

Quizá después de leer la primera parte de esta introducción ya estés pensando que cambiar tus hábitos de alimentación cuando hay un festejo es algo complicado y que probablemente esta solución no se acomode a ti, pero piénsalo así, ¿cómo podría considerarse un hábito algo a lo que nos exponemos en ocasiones especiales? Por el contrario, es cuestión de cuidar las buenas prácticas que normalmente seguimos durante todos los días y no dejarse llevar por la emoción del vasto menú que pueda implicar un cumpleaños, una despedida de soltera o cualquier otro tipo de evento. Tampoco se trata de que sufras mientras los demás comen felices, la clave es disfrutar de todo esto de manera consciente y hacer algunos pequeños ajustes para no caer de lleno.

Ahora te compartiremos 8 prácticos consejos que puedes aplicar cuando te encuentres en una situación así, sin sentir que te estás perdiendo de las delicias.

Come despacio y disfruta cada sabor.

A veces el hecho de ver tanta comida enfrente y de estar en el rush del convivio nos acelera, y al comer más rápido de lo normal terminamos alimentándonos de más. Detente, haz de tu experiencia algo placentero, disfruta cada bocado y aprecia los deliciosos sabores del banquete. Permítele a tu cuerpo asimilar lo que vas ingiriendo para que puedas sentir cuando ya estés satisfecha (le toma alrededor de 20 minutos al cuerpo dar la señal de que estamos llenos).

Nunca llegues con un estómago vacío a la fiesta.

Procura comer algún snack ligero antes de irte a la reunión; es recomendable que elijas comida rica en proteína como el yogurt o queso cottage y de esta manera te sentirás llena por más tiempo. Otra opción saludable es comer un poco de ensalada verde, la fibra ayudará a que te sientas satisfecha. Si evitas llegar hambrienta a la fiesta, podrás acercarte al banquete menos vulnerable y con más control, previniendo tomar decisiones impulsivas. Si por algo olvidaste comer algo antes del evento o no tuviste tiempo, pídele al anfitrión un vaso grande de agua apenas llegues.

No tienes que probar TODO.

Es común que en una reunión importante haya un gran menú con una ilimitada variedad de opciones. Sin embargo, esto no significa que tengas que probar de todo, observa tus opciones y elige sabiamente. Sobretodo a la hora del postre, si hay de cinco pasteles para escoger y de plano no te quieres perder de esa dulzura, decídete por los dos que más se te antojen. ¡Tú puedes!

Sé prudente en las cantidades.

Tú conoces tu cuerpo mejor que nadie y sabes cuándo te estás sirviendo de más. Al contrario de lo que normalmente se piensa -que en este tipo de eventos se vale todo-, es cuando más responsables debemos ser. Si sabes que vas a tener más eventos, más comidas, dulces, galletas y pasteles, entonces modera las cantidades. Si normalmente te sirves seis tacos, reduce la cantidad a cuatro, no vas a sentir mucho cambio pero tu cuerpo te lo agradecerá. Llena tu plato solo una vez, no es necesario que te des otra vuelta para volver a servirte una segunda ronda del festín.

Elige tus opciones inteligentemente.

Como mencionamos anteriormente, por lo general en los eventos grandes existe un sinfín de opciones para servirse, y si te fijas bien encontrarás opciones saludables para ti. Opta por las que menos impacto tengan en tu peso, concéntrate en el coctel de camarones, un pollo a la parrilla, el salmón ahumado, fruta fresca y las ensaladas. Llena tus platillos de los deliciosos vegetales de la temporada en turno. Entre más colores tengas en tu plato, mayor será la variedad de nutrientes; de esta manera tu cuerpo retendrá más vitaminas y minerales, te sentirás más satisfecha y menos ansiosa.

No te emociones tanto con las salsas y dips, entre menos le pongas será mejor. Prueba cosas nuevas -procurando que sean buenas para tu cuerpo-, el cambiar los alimentos que sueles comer por otros estimulará tu sentido del gusto y también provocará un sentimiento de satisfacción. Y lo obvio: sácale la vuelta al pan y a las azúcares refinadas lo más que puedas.

Ofrece tu disponibilidad como anfitriona.

No existe una mejor manera de asegurar que habrá opciones deliciosas y saludables en el menú que organizando la fiesta tú misma. Puedes proponer una carta inteligente con la cual todos estén felices, que no se sientan limitados, pero que tengan alternativas en caso de que se estén cuidando. Y si alguien más va a ser anfitrión, entonces procura aportar a la fiesta con algo de comida que lleves tú, y así podrás estar tranquila de que al menos uno de los platillos será saludable.

Ten cuidado con las sobras.

Y en caso de que sí te haya tocado ser anfitriona, no es necesario que consumas el banquete lleno de calorías por días seguidos después del evento nada más porque “alguien se lo tiene que comer”. Al final de la fiesta, divide la comida en porciones pequeñas y asegúrate de compartirla entre todos los asistentes. De esta manera evitarás quedarte con un pay de queso enorme para ti sola. No caigas en la trampa de “se va a desperdiciar si no me lo como”, por eso es que existen los refrigeradores, los amigos y la familia, para invitarlos a disfrutar del tradicional y siempre agradable recalentado.

Prémiate a ti misma.

Cabe mencionar que esto no se trata de privarte de las cosas bonitas y menos de sufrir. Un truco que puede funcionar es crear un sistema de recompensas en forma de actividades: cada vez que comas como debe ser, podrás premiarte con una ida al cine, ir a patinar en hielo, visitar a los amigos o regalarte a ti misma un pequeño detalle bonito. Cuando mueves el enfoque a hacer cosas divertidas y a disfrutar la convivencia con las personas que quieres, es más fácil dejar descansar el tema de lo que comes y lo que no.

Recuerda que no se trata de lo que te estás perdiendo, sino de lo que estás ganando. Si quieres compartirnos algo sobre el tema, no dudes en hacerlo. Déjanos tus comentarios en la sección de abajo.

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